Aquí va mi crónica de la carrera de Sankt Nikolaus de Regensburg, 3 años después de mi última crónica, aquel tiempo lejano donde me ganó al sprint Pedro Guerra en Salobreña.

Nikolaus-Lauf-Regensburg

Volví a los entrenamientos tras la Media de Málaga en el mes de agosto en Alemania, poco a poco, saliendo 2 veces por semana, normalmente 6 o 7 kilómetros. Completé unos meses de septiembre y octubre bastante buenos.

Siguiendo en todo momento un plan personal de Rodrigo Gavela Salas, consistente en salir con él en el carrito a ver trenes de coches, trenes de troncos, tren rápido como el que fuimos a Viena, el barco con coches, el camión de coches y el barco antiguo que echa humo con dos barreras de coches. Nunca en mi vida entrenar se me hizo más corto ni divertido. Vamos con un carrito viejo de ruedas pequeñas, por un carril de tierra junto al Danubio dos veces por semana. Es un recorrido precioso en plena naturaleza que cambia en cada estación.

Gross Pruffening Donau - Regensburg

Pero el mes de noviembre fue nulo respecto a los entrenamientos. Sólo 4 salidas debido a varios resfriados, mucho trabajo y dos viajes a Munich. Pero el objetivo seguía siendo la carrera de Sankt Nikolaus del 7 de diciembre, así que no podía faltar a mi reencuentro con la alta competición internacional.

La carrera de 10kms discurre en un parque en una isla en el Danubio en un circuito de 1,70kms. El día antes de la carrera miro el listado de inscritos en la web y compruebo que ¡sólo hay apuntada una persona en mi categoría! Y encima viene de un equipo de atletismo de Passau (a 120 kms). Así que me temo lo peor: que esto va a ser un cross nada popular con participantes élite y yo deambulando por ahí. Además, mi forma física es realmente una incógnita: no corro 10 kilómetros desde la media maratón de Málaga y no tengo ni idea de la velocidad que puedo coger sin tirar de un carrito.

Comienza la carrera, afortunadamente, hay unos 200 corredores, así que no voy a correr solo. Mi idea inicial era salir a 5m50s el kilómetro los primeros 5 kms e intentar hacer los 5 últimos más rápidos, si las fuerzas acompañaran. Mi estrategia de carrera durante toda mi vida ha sido la famosa ‘maldición diegolli’: la nefasta idea de darlo todo con la emoción del momento en la primera mitad del recorrido y arrastrarme la segunda parte mientras me adelanta todo el mundo.

Paso el primer kilómetro a 5:23 y vuelve a mi mala cabeza el recuerdo de mi temida maldición. Pero esta vez voy concentrado y hago el segundo kilómetro aún más rápido (5:19). Paso por la salida y ahí está Laura aplaudiendo y Rodrigo llorando porque quiere correr con su padre. Siento que voy apurado, pero también que me quedan reservas de sobra para mantener ese ritmo durante varios kilómetros.

Sorprendentemente, la primera mitad la hago a 5m18s y lo más increíble es que veo que aunque voy justo, aún me quedan fuerzas para mantener el ritmo. Así que aprieto en la segunda parte del recorrido haciéndolo en 5m11s. En las últimas vueltas Rodrigo me grita ¡ánimo papá! Laura anima y aplaude desde la barrera; y el último kilómetro sale a 5m04s. No corría a esas velocidades desde el año 2011. Llego a la meta con los brazos en alto y Rodrigo sale detrás gritando, ¡ánimo papi! ¡Ahora corro yo! Y nos hacemos juntos una carrera hasta fundirnos en un abrazo con su madre.

Finalmente, sin esperarlo, he bajado 3 minutos mi mejor marca en 10kms (que tenía de la edición de la Carrera de El Corte Inglés de 2010, en una carrera con Promesa). Han sido 10,33kms en 54:02 (a un ritmo de 5:14) . Pero lo mejor de todo, compartir con mi mujer y ver a mi niño tan ilusionado en un día memorable; y romper la ‘maldición diegolli’ de una vez por todas.

Vídeo de la carrera