CaraLosTajos
“Buenas Noches, son las 5 de la mañana, las 4 en Canarias”
Escuchando esas palabras despierto el día que llevaba esperando desde hace 3 meses, el día de esa Carrera de montaña que nada más que por el nombre ya da respeto, “Cara los Tajos”.
Mi siguiente paso fue como ya sabéis los que me conocéis calentarme y comerme mi plato de pasta. Enciendo la tele y mientras me vestía con mi camiseta PRIMEGUIS y el resto de la indumentaria me pongo a ver el primer capítulo de la 3ª temporada de Vikingos, presagio de la batalla que durante el día iba a tener con las montañas.
A las 7 en punto me recoge en casa un buen amigo del Rincón que también va a la carrera y juntos partimos hacia Alhaurín, por el camino hablamos de las tácticas que vamos a tener cada uno y de los tiempos que creemos que podemos hacer. Así de entretenidos llegamos al centro neurálgico del evento, el polideportivo. Me bajo del coche le deseo buena suerte a mi amigo y me voy en busca de mi primo Domi y Paco del Alpino (mis compañeros de entrenamientos cada domingo a las 7 de la mañana en la montaña que toque y responsables de que hoy por hoy sea capaz de hacer estas locuras), juntos nos vamos a soltar las mochilas y a terminar de colocarnos el portabotes, el dorsal y revisar el arsenal de geles que cada uno llevamos.
Al salir nos encontramos con Mami, fotito rápida e igual de rápido hacemos el último calentamiento antes de colocarnos en el cajón de salida que nos correspondía, atrás del todo, porque no se podía salir desde más atrás, lógico si teníamos el 700, 701 y 702.
Conforme se acerca las 8.30 los nervios se apoderan de mi cuerpo y solo pienso en seguir la táctica planeada desde hace días ya que me sabia los primeros Kms de memoria y tenia claro que gran parte del excito en esta carrera sería llegar bien posicionado al primer embudo ya en la cañada. Así fue, nada más dar la salida pongo mi rítmito por la izquierda y empiezo a adelantar gente y más gente pensando en que mi primo me estaba siguiendo, pues no, como es habitual en el primer km ya me había quedado solo, así que continúe con mi rítmito y seguro de que no podía fallar.
Fueron pasando los Kms, la casa del guardia, las cuevas, la subida a las torretas con su impresionante bajada y ya en el Km 14 llego al cortafuegos. Este en particular era el punto que más temía por su dureza y que además la meteorología se había encargado de ponerlo aun mas épico con lluvia, niebla y un viento que te tiraba cuando menos te lo esperabas.
Una vez pasado el punto crítico continuo por el sendero que nos dirigía a la bola pero por un tramo que yo no había entrenado y que fue bastante duro andando entre piedras y con niebla que no se veía ni a 3 metros (y mejor que no se viera porque una racha de viento que vino se la llevo durante unos segundos y dejo al descubierto dos imponentes tajos, uno a cada lado del camino que me dejaron helado). Con paso firme continuo el camino hasta que por fin veo la Bola y me dispongo afrontar otra fantástica bajada sabiendo que ya solo quedaba un último esfuerzo de subida.
Asi pasaron mas kms hasta llegar al penúltimo avituallamiento donde coincido con Carmen Navarro y me voy detrás de ella para finalizar los 7 u 8 últimos kms, pasamos el tramo de las cadenas y justo después “Argggggggggg” con los huesos al suelo, caída en los mas llano que tenía la carrera, dos chicos que venían detrás me ayudan a incorporarme y sobre todo a bajarme el gemelo de la pierna derecha que no se cómo pero en la caída se me había subido.
Después de hacer revisión de las heridas veo que solo tengo una herida en la rodilla y otra en el dedo gordo derecho por donde voy sangrando, así que no doy más importancia y sigo bajando ya algo dolorido y con un menor ritmo para asegurarme de llegar a meta. La cañada de llegada que entrenando la había hecho siempre super rápido se me hizo interminable hasta que por fin veo la carretera, si menos de un km para la meta, me vengo arriba pongo mejor cara y como el que viene de una dura batalla paso por la meta con mi rodilla llena sangre, el dedo igual y mi camiseta prestada de Primeguis que yo creo que ni se veía las letras.
El tiempo 4 horas y 32 minutos con un sabor amargo de saber que lo podía haber mejorado unos 10 minutillos pero por otro lado super feliz de terminar la carrera que tanto tiempo llevaba esperando.
Lo demás ya os lo podéis imaginar, me encontré con Mami que por su cara de pánico al verme no se si se pensaba que venía de terminar la carrera o de rodar un capítulo de The Walking Dead, le conté la caída y me fui rápido a la ducha para ver realmente lo que tenia.
Ya bañaito y aseado tan solo eran 2 buenos rasguños y sensación de que saldrían varios moratones por todo el cuerpo como así a sido.
Busque a Mami y esperamos a que llegara mi primo para bebernos varias cervecitas y un buen plato de arroz que nos lo habíamos ganado.
Así termina mi relato de una gran carrera con un gran recorrido y una fantástica organización.