Esta semana tenía muchas ganas de que llegara. Por fin iba a correr una media en mi ciudad. Siempre pensé que Fuengirola debía de ser la ciudad perfecta para organizar una carrera así y ya era hora. Esta historia empieza varios días antes.

Y es que vivir en otra ciudad diferente a la tuya te hace darte cuenta que cuando vas eres un giri mas. Todo va cambiando, los bares que antes estaban dejan paso a las tiendas de los chinos, los videoclubes dejan paso a las tiendas de los chinos, las tiendas de barrio dejan paso a las tiendas de los chinos y hasta el chino de mi barrio deja paso a la tienda de los chinos. Antes veías como los finlandeses se quedaban embobados mirando la playa y ahora están por el paseo marítimo cazando bichos con el móvil. Las calles por donde antes circulabas con el coche sin problemas ahora cambian de sentido, obras y demás incidencias que haces que tengas que poner el tomtom para encontrar un sitio donde hasta hace poco era tu casa. Pero en esencia todo sigue igual. Van cambiando as maneras de comportarse. Antes con una toalla y las chanclas iba a la playa, pero ahora no soy nadie si no me llevo la sombrilla, la silla, las palas, las cartas, el móvil, la batería externa (por si acaso), el flotador del pato, la crema protectora, 18 latas de cervezas en una nevera que parece que voy a hacer contrabando de órganos, y demás útiles varios para estar ¡1 hora que hace mucha calor! De verdad que hay gente que veo en la playa que me los imagino con el camión de la mudanza en doble fila y contratando a sherpas para llevar todo el chiringuito que llevan. Será que me estoy haciendo mayor, pero menos mal que siempre hay un pequeño rincón donde todas las opiniones se respetan y debaten, se comparten ideas y maneras de cambiar el mundo, y ademas se puede ver el fútbol y beber. El bar. El día antes de la carrera quedé con mis amigos y empecé a tomar bebidas isotónicas envejecidas durante mas de 12 años en barriles de roble. Cuanto tiempo hacía que no me ponía contento (porque borracho no estaba, o eso creo) y por un momento pensé que se tenían que hacer medias maratones en Fuengirola todos los domingos. Voy a recoger el dorsal a la tienda y cuando veo a mami entregándolos ya se que esta carrera va a ser especial. Aunque no haya tantos Primeguis como me gustaría (no es la mejor fecha) va a ser una carrera para disfrutarla.

Día de carrera, no he entrenado mucho para esto pero mi objetivo es acabarla tranquilamente en menos de 2 horitas, pero no me voy a agobiar. El simple hecho de que corten media ciudad para mi ya me merece la pena. Llego al pabellón a entregar la mochila y me encuentro ya a todos Juan Carlos, Pepe, Dani León, Tomás, Pedro y mas tarde Flamenbike. Somos unos cuantos de verde, mola. Pero claro corro en mi ciudad y me encuentro a gente que no veía desde hace años. En el rato de calentamiento me pararon 6 o 7 personas. El calentamiento mas mierda de la historia. Veo a Tere en la salida, que aunque vaya con el triMijas sigue siendo Súper Tere, eso me da más animo todavía. Salida dando una vuelta al recinto ferial (que se puede evitar) y ponemos rumbo a la BP de Los Boliches. La de veces que habré ido por estas calles y ahora están cortadas para mi. A la altura del km.2 veo a mi familia, no me puedo contener y le planto un beso a Esther y continuo. Volviendo por la misma calle en dirección contraria a la altura del km.4 los veo de nuevo y esta vez es cuando me paro con mi hermana pequeña a hacer nuestro saludo en clave. 17 kilómetros por delante y ya se perfectamente que no voy a apretar en ningún momento en esta carrera. Voy a disfrutarla porque me apetece correr por la calles de mi ciudad viendo todo. Tendría que ponerme a detallar cada kilómetro a la gente conocida que me iba encontrando pero no es plan de aburriros con historias pasadas. El tramo del kilómetro 4 al 6 transcurre por pleno centro de Fuengirola llegando hasta más allá de la plaza de toros (cerca del bar Rigodont) . Del kilómetro 6 al 8 el camino de vuelta por la avenida donde están todos los comercios (donde esta la casa del bocadillo). No voy muy cómodo por el calor que hace pero no voy mal, a ratos me encuentro con Tere y algún conocido en la acera haciendo que se me haga más amena la carrera. A la altura del kilómetro 9 (cerca del Mesón Salvador) esta la plaza de San Rafael y en ese punto es donde si o si tengo que encontrarme con mi familia y que Esther me de el gel preparado en la botella para que todo salga bien. No he visto a nadie animar mas en el mundo que mi abuela. A todo el que iba pasando le iba gritando, nunca me había visto correr y verme entre tanta gente le parecería algo emocionante. Todo sale bien en el avituallamiento y encaramos el paseo marítimo dirección Carvajal (donde esta el Pub Elements). Antes de dar la vuelta ya empiezo a cruzarme con los miembros de mi club que los veo bien. El calor empieza a ser agobiante y el agua no sobra. Las botellas caen vacías al suelo. En la vuelta vamos desde Carvajal (Restaurante Los Marinos) hasta el hotel las pirámides para subir de nuevo a la calle principal. Todo el paseo marítimo dando el sol de frente empieza a hacer que vaya cayendo mucha gente. Pero con lo que yo me quedo es con los ánimos al la vez que la cara de asombro de todos los giris. No ha habido un tramo en el que no hubiera nadie animando y eso es de agradecer. Afronto el kilómetro 18 en adelante con pena, porque se va a acabar. Ya se que es seguir hasta el recinto ferial toda la avenida y listo. En el 19 el punto de agua esta seco y no queda nada. Varias personas de clubes dan agua como pueden a los corredores que se van encontrando y ya en el fondo empiezo a notar a Tere. Quiero entrar con ella en meta. Yo empecé en este club entrenando con ella por el paseo marítimo y me da igual en el club con el que corra, ella siempre va a ser la Súper Tere. Bajo un poco el ritmo para que me pille y empezamos a dar juntos la vueltecita por el recinto ferial. Ya encarando la recta de meta me encuentro con Ali (mi hermana mediana) y Esther. Como buen hermano mayor le pego una torta a mi hermana y le planto un beso a mi novia. No me acuerdo ni de parar el reloj. No tengo ni idea del tiempo que he realizado (2:10:38 creo) pero me da igual. He disfrutado mucho con esta carrera y ojala se repita cada año. Allí esperándome en meta están todos los de mi club, mi otra familia.

No se si seremos un club familiar, un grupo de amigos o un club profesional, pero para mi punto de vista no puede haber un club mejor. Esta carrera la verdad es que tiene puntos a mejorar, pero con el precio reducido que tiene y el recorrido hace que sea una carrera recomendable. ¿Y qué viene ahora? Pues el domingo 18 a correr en Madrid el 10k y el día 25 correré la media de Marbella para celebrar que entro en los 30.

Somos Primeguis, somos mas que un club.

Alex Fernández – Primeguis #31

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