Corría Diciembre de 2008. Cuando uno tenía 2 años menos y casi 20 kilos más, paradojas de la vida del deportista de élite. El club primeguis se daba cita en Cártama para correr la carrera de dicho pueblo, 4,5 km, a priori un paseo, a posteriori… os podéis imaginar. El alma del club, Jesús, o sea yo, no estaba preparado para la vuelta a los asfaltos. A sus espaldas quedaban… ningún entrenamiento y muchos pastelitos de más. No estaba preparado, lo reconocí, lo reconozco y lo hice público. Pero muchas fueron las presiones que recibí desde el interior del club para redebutar ese día. Se oían voces en los despachos que decían que si acababa 2008 sin ninguna carrera en mi haber mi destitución era un hecho, sin ir más lejos ya había sobre la mesa los posibles recambios. Y así fue. Me planté en Cártama, con el club casi al completo, sólo a falta de Rafa.  Todas las quinielas apostaban por una actuación lamentable de la que hasta entonces era la gran promesa del club. Y así fue, nadie ganó un duro, pues las apuestas estaban 1 a 1. En el calentamiento ya era un cromo, corrí 5 minutos y me tuve que sentar, no auguraba nada bueno. Se diró el pistoletazo de salir y en los primeros 5 metros, sí, 5 metros, me situé último. A los 200 metros ya no veía al que iba delante mía, y a los 500 se me pegó el de protección civil ofreciéndome agua y preguntándome que si quería que me llevaran… Podría ir arrastrándome pero mi dignidad aún estaba en pie, y fue la que me llevó a la meta… una meta que luego me enteré, habían desmontado pensando que ya no faltaba nadie, y que montaron de nuevo cuando se me avistó a lo lejos y alguien avisó. Llegué, y el pueblo se volcó conmigo (una de mis mejores entradas a meta, aunque luego ni apareciera en la clasificación). Recogí mi camiseta de rigor y me fui a casa, con muchos pensamientos contrapuestos, decepcionado pero ilusionado a la vez. Tirar la toalla nunca fue una opción. Ese día acabó un periodo de sombras y supe que algo nuevo comenzaría. Aunque tuve el 2009 en blanco, a principios del año 2010 volví a correr en los albores de la tempestad. Siempre confié en mí, lo había prometido y antes o después lo iba a cumplir.

Así pues 2010 ha sido un año de constantes mejoras, mejoras que iban enfocadas a volver a correr una carrera en este mismo año. Fijamos la meta en Velez-Málaga, y aunque traté de mantener en oculto mi progresión, era un secreto a voces que podría volver a lo más alto. Muchos eran los ojeadores y periodistas deportivos que filtraron los entrenamientos. Así pues el club al completo se puso las pilas, progresando todos a cotas insospechadas unos meses atrás. Aquí demostró el club, el juego sucio al que está acostumbrado. Juan Carlos, Diego y Rafa entrenaron como nunca para que la promesa no superara a todos, y así fue. Nos dimos cita por primera vez el club al completo en Vélez-Málaga, con vistas a Almuñecar, allí sería luego el homenaje gastronómico a una buena carrera. (Se está empezando a decir en los estamentos deportivos y revistas científicas que la participación de los 4 primeguis en una carrera es más complicada que toque el euromillón o que le caiga un rayo a alguien, pues estas dos últimas cosas han pasado más de una vez, y la primera sólo una).

Nos plantamos en la línea de salida, estrenando camisetas oficiales del club. Antes de nada fotos y saludos de rigor. Calentamientos generales y nerviosismos antes del pistoletazo de salida. Una vez situados en meta, por fin se escucha el PUM! Diego pone su crono y nos hace avanzar a todos, la carrera había comenzado, eso sí, sólo para él. El PUM! no venía de la línea de meta, sino de unos metros atrás donde un niño había explotado un globito… Ahí se veía el estado de “relajación” del que hacía gala el club, club que había tenido que ir a los servicios más próximos a “soltar” la tensión. Tras la falsa alarma suena el verdadero pistoletazo. Comienza la carrera y el club primeguis sale junto. Jesús que era la gran baza del equipo no tenía buenas sensaciones y el resto lo situaban ya en la última posición del equipo. En el primer tramo aguantamos todos juntos, incluso Rafa y Jesús se ponen en cabeza acortando un tramo por la acera. Tras el pequeño atajo Jesús vuelve al asfalto cerrándole el paso a codazos a Diego, que como buen runner se hace un hueco y se empareja. Momentos después llegó la primera subida, donde Juan Carlos decidió irse a muy buen ritmo y Diego sintiéndose acorralado empezó a dar empujones para intentar seguir el ritmo del lider del equipo. Así pues en el paso por meta de la primera vuelta la clasificación del club quedaba con Juan Carlos como primero, Diego como segundo, Jesús como tercero y Rafa como farolillo rojo. Pero la cosa no iba a quedar así, tras llegar de nuevo a la subida Rafa culminó la subida emparejado conmigo, y a un ritmo ligeramente superior se fue yendo, estábamos ante el primer adelantamiento que se daba dentro del club, un hecho que puede llevarle a Rafa a ganar la camiseta de oro. Entonces me quedé codo con codo con un hombre de trono, que hacía gala de ello con un polo de su cofradía. Así fueron pasando los metros hasta llegar a una larga avenida de ida y vuelta. Ahí nos vimos y cruzamos los 4, animándonos unos a otros y viendo que las distancias no eran tan largas. Pero entonces llegó el tramo final, y ya nada se pudo hacer por cambiar las posiciones. Jesús hizo un último km para los anales de la historia del running, pero no acortó más que unos pocos segundos sobre sus compañeros. Llegamos a meta y sonaron algunas palmas. Final de carrera muy bueno para todos los miembros del club, pero sobre todo para Jesús. Era un reto conseguido, una vuelta ansiada que marcaba el principio de una nueva era. Bajé casi 2 minutos por kilómetro desde la carrera de Cártama, y como diría Del Nido, lo mejor está aún por llegar. Tras las felicitaciones tocaba comernos la bolsita de avituallamiento que nos dieron en meta. Pastelitos, fruta, agua, y un bollo vacío, un bollo vacío? Pues sí, eso parecía hasta que llegó la hora de comer, que descubrimos que llevaba chorizo!! Si lo hubiéramos visto cuando acabó la carrera… que poco nos hubiera durado…

Una vez en Almuñecar todo fue coser, comer y cantar. Nos pegamos una buena paellada en el Chambao de Joaquín un sitio paradisiaco en la costa granadina. Tras una buena comida cada uno se fue a su casa, quedamos emplazados a la siguiente carrera que no tardará en llegar. La famos carrera de El Corte Inglés en Málaga, donde las posiciones dentro del club podrían variar.