Siguen las aventuras corredoriles. Esta vez he estado tentado de no escribirla aquí porque rebasa el límite de lo creíble y posible, pero nada es imposible para el increíble Pupasman y su compañera Pupaswoman. Hace unos días salimos a correr por la playa de La Herradura los dos juntos, despacito y buena letra, cuando desde el cielo ha bajado ¡tachaaaaan! un guiri haciendo parapente que en vez de tener una X gigante en la arena de la playa para ver dónde caía, tenía la misma pista de aterrizaje que nuestro recorrido corredoril. Mi habitual desconfianza que me hace mirar hacia atrás cada cerocomados minutos unido a un grito desgarrador de aviso a Laura mientras saltaba hacia un lado nos ha salvado del deshonroso accidente. No hay fotos del suceso, pero a mí me ha recordado claramente a Cary Grant en ‘Con la muerte en los talones’, salvando las distancias porque yo nunca he salido a correr con traje.