Tras lucir con orgullo los colores de la discreta camiseta verde fosforito del club Primeguis por la vía verde de Knoxville en Tennessee estuve un ratillo en el gimnasio del hotel Crowne Plaza resudando la camiseta hasta unos límites insanos para las papilas olfativas.

Pero mi primer día de gimnasia con pesas en 15 años no pasará a la historia por haberlas hecho tras 50 minutos de carrera o por el número de veces que sudé sobre sudado la camiseta del club Primeguis ni tampoco por haberlas terminado baldado y churretoso. Sino por haber salido, equivocadamente, por la salida de emergencia del gimnasio y haber entrado directamente a la celebración de la victoria del nuevo gobernador del estado de Tennessee que celebraba su triunfo en directo (antes gobernaban los demócratas) ante las cámaras de televisión en un cóctel de superetiqueta donde no faltaban los sombreros cowboys y los peinados no exentos de laca.

Por allí pasé como bien pude entre cámaras de televisión y una marea de color rojo y paseé casi sin espacio para moverme, con orgullo, la camiseta verde del club Primeguis.  Los que inevitablemente pasaron cerca de mí no se atrevieron ni a tocar la camiseta, no sé si por el respeto que les infunde el club a estos americanos o por motivos sanitarios.

Ya puede decir Bill Haslam que celebró su victoria en Knoxville ‘en olor de multitudes’.

Fuente: http://tnjn.com/2010/nov/03/haslam-celebrates-strong-win-f/