Tras la carrera 12k de Málaga me vi abocado a tres semanas en el dique seco por dolores varios en los pies. Fue un calvario del que pensaba que no iba a salir. Pero estaba inscrito en la San Silvestre 2010 y no podía retirarme.

Así pues llegó el día previo a la carrera, sin ningún entrenamiento a mis espaldas. Y metáforas de la vida, con un día totalmente lluvioso y cubierto, yo vi el cielo abierto. Era mi coartada perfecta. Llueve, pues me retiro, como lo haría la gran mayoría, pero el chasco estaba servido, al día siguiente se levantó con buen clima, lo que invitaba a correr.

Desayuno de frutas, y para el centro. El pesimismo rondaba mi cabeza, me veía una vez más haciendo el ridículo y quedando último del club. Así pues nos vemos los primeguis en calle Larios. Diegolli con dorsal y correcaminos de acoplado, sin dorsal, y a darse un paseo básicamente. Deivit también estuvo con nosotros, pero no se le podrá inscribir oficialmente en el club hasta que se abra el mercado de invierno.

Tras las fotos de rigor y una lectura breve de la carrera, nos colocamos en la línea de salida, bueno más bien en la cola de salida, como solemos hacerlo. Tengo que decir que nuestros tiempos están mejorando tanto que tendremos que salir mucho más adelante en próximos envites.

Tras el pistoletazo de salida, nos raspamos más de 2 minutos parados. Comenzamos a andar, y tanto correcaminos como yo, pensamos en salir tranquilos y darlo todo conforme pase el tiempo, pero hete aquí lo inesperado. Desde el minuto 1 diegolli se pone a saltar por encima a rivales en un alarde de velocidad, y el resto, a base de codazos, nos vemos obligados a seguirle. Tras unos cuantos cientos de metros nos encontramos con una banda de unos 30 caníbales que impedían nuestro paso. Diegolli por un lado y yo por otro intentamos pasarlo, pero sin éxito. En la plaza del obispo consigo adelantarles subiéndome a la acera, pero diegolli se queda rezagado. Ahí pude sacarle unos 15 segundos, que a la postre serían cruciales.

Por la puerta del ayuntamiento consigo adelantar al papa móvil y sus escoltas, un rival duro al ir sobre 4 ruedas. Eso sí, en pleno adelantamiento me dio la Urbi et Orbi. Tras un primer kilómetro discreto con 5:37 me coloco en una posición más cómoda, que me permitía desarrollar mi atletismo más duro. Pasado el segundo km paro el crono en mi mejor marca personal de todos los tiempos, ¡4:48! Me asusté y seguí adelante sin mirar atrás. Viendo mis tiempos pensaba que había dejado a diegolli muy atrás, pero nada más lejos de la realidad.

Las sensaciones seguían siendo buenas. Pulsaciones a buen nivel. Velocidad jamás vista en mi, y respiración tranquila. Se estaba fraguando la primera victoria primeguística de mi currículum.

Como he dicho antes, no miré atrás en ningún momento de la carrera, hasta que faltaban aproximadamente 500 metros. Eché la vista atrás y diegolli venía contra todo pronóstico a tiro de piedra. He de confesar que me asusté un poco pues pensé que me venía controlando y que al final me daría el hachazo definitivo. Subí un poco el ritmo pero tampoco andaba para tirar cohetes, pues lo había dado todo durante la carrera. En calle Larios (jamás se me hizo tan larga) volví a mirar atrás y vi algo raro… Correcaminos estaba intentando lanzar a diegolli a por mí, ¡qué tío! Ahí me desfondé totalmente en un sprint de unos… 5 metros, y supe que si apretaba él, me pillaba. En esta que correcaminos se me acercó, para decirme que lo tenía hecho, que ya terminaba. Por un momento pensé en esperar a diegolli y entrar de la mano, pero ni en un segundo de me borró de la mente, ¡esa victoria era mía! Y así fue, la primera vez que en meta me tuve que volver a esperar a un “compañero”. Y no será la última. Aunque he de reconocer que fue un empate técnico, pues los jueces fueron los caníbales del principio. Ambos marcamos ritmos por debajo de 5min el km, hasta hace unos meses, totalmente impensables.

Ahora, y esto lo digo en nombre de ambos, vamos descaradamente a por Juan Carlos, que o entrena duro, o verá muchas espaldas de primeguis, como ya nos ha pasado a nosotros en tiempos oscuros… Curioso que diegolli viva su tiempo más oscuro, con sus mejores marcas.

De todo esto se saca una conclusión clara, mientras menos entreno, más rápido corro.

Añadir también que en meta ya, conocimos a aanita, que nos dejó los mofletes rojos por sus pinturas. Hasta el punto y esto es verídico, de que al llegar a casa me preguntaron asustados que si me había caído… Ayyy aanita..

En definitiva, gran día, gran victoria personal y grandes esperanzas que conllevan grandes perspectivas para el mejor club de atletismo del mundo.

Pd: Al aparcar el coche me di cuenta que no funcionaba el cierre de puertas y sí o sí se tenía que quedar abierto. Esto me hizo bajar el ritmo de carrera en varios minutos para volver rápido al coche. Todo sirve para correr más rápido jaja.