Hace tiempo que tenía en mente correr un maratón…

TERE.

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Aún no me lo creo. No me siento diferente, no me siento pletórica o una superwoman. Me siento bien, satisfecha y un poco incrédula por el resultado obtenido, sabía que podría terminar porque soy muy cabezona, pero pensaba que lo pasaría muy mal, que sufriría hasta el límite de mis fuerzas y que podría dejar de correr por las secuelas psicológicas y físicas que me podía producir tanto desgaste, y no, aún no me siento diferente. Igual cuando analice todo, cada momento especial, cada situación única, empiece a creerme lo que he conseguido. Creo que confiar un poco más en mí misma, en ser capaz de ver que puedo conseguir prácticamente lo que me proponga con trabajo y esfuerzo ayudaría a creerme esto.

Antes del día 23, cuando no había corrido un maratón, quería saber que se sentía, que sensación provocaba la experiencia y bombardeaba a preguntas a todo aquel conocido que había corrido uno. Así que voy a intentar detallar todo lo que pueda mi experiencia por si le interesa a alguien y le pueda servir para algo.

Ya sabéis que este maratón no entraba en mis planes, sólo decir que cuando corrí la Media Maratón de la Cartuja y escuche a Javier Martín hablar del Maratón, sentí un pálpito, una sensación extraña, una ligera sensación envidia (sana por supuesto) y una chispa de interés. Unos días después me comentan que hay un dorsal libre para Sevilla y que podría utilizarlo como entrenamiento y volví a sentir ese pálpito, esa sensación y una vocecilla que me decía, “hazlo”, “hazlo”. Sentí una sensación de anticipación y nervios, me senté en un bordillo en mitad de la calle y le pedí al dueño del dorsal que me lo vendiera, y me quedé esperando, pensando que si el dorsal no estaba ya, era porque no era mi destino hacerla. Sí, a veces sigo mi instinto y pienso que las cosas ocurren porque tienen que ocurrir por algún motivo.

La respuesta ya la sabéis, el dorsal estaba libre, así que mi siguiente impulso fue ponerlo en el whattsapp del club Primeguis para leer opiniones de maratonianos y otros tantos que corren y compartimos entrenamientos y carreras, personas en las que confío que me darán su opinión sincera, pero teniendo claro que al final haría lo que me dijera mi intuición.

Pues bien, a 17 días de la maratón me planteo ir, correr lo que pueda y andar otro tanto. Con esa idea en mente me preparo para la maratón de Sevilla sin tomarme en serio que sería mi primera maratón, pero sí como un entrenamiento duro y conocer mi cuerpo un poco más en vista a la maratón de Madrid. Pero poco a poco me doy cuenta de que aquello es impresionante, que la primera maratón tiene que ser especial y empiezo a sentirme asustada por irresponsable, por no dar la talla, por falta de confianza en mí misma, de ver a Javier Martín “Miarma” muy ilusionado por correr su primera maratón en su ciudad y yo no estar dándole toda la importancia que debería. Pero me relajo porque nadie me obliga a hacerla, porque me apetece ir a Sevilla después de las experiencias previas en esa ciudad, correr junto a una gran persona como es Javier Martín “Miarma”, en su ciudad, y de que ni niño me acompañaría el fin de semana a Sevilla me ayudó a comprender un poco más la experiencia que iba a vivir.

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Algo me cambio cuando vi el vídeo motivador que nos hizo Juan Moreno para la carrera, sentí que tendría que correrla entera para merecerme ser maratoniana, que podría hacerla y que tendría que asumir el riesgo. Hasta media hora antes no tenía claro que estrategia iba a seguir con claridad porque tenía dos opciones y muchas dudas, además de unos nervios de vértigo, pero con cierta serenidad que no entendía, soy MUY nerviosa.

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Así que salgo de casa el sábado, rumbo a Ciudad Jardín donde he quedado con la persona más especial que he conocido jamás, Francisco José Baez (nuestro Litri) que me tiene preparado un Super Campero Supremo hecho por él (secreto de mi tiempo en MM Sevilla). Así que comida especial junto a persona especial en lugar especial, igual a carga de glucógeno y energía positiva. Recogemos a Javier y rumbo a Sevilla donde recogemos dorsal y vemos la feria del corredor y para el hotel. Salimos a cenar y estoy ya tan saturada de comida que apenas puedo cenar, además, los nervios influyen y me cierran el estómago.

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No puedo dormir, me acuesto a las 1 y me despierto a las 4. No consigo pegar ojo así que decido desayunar y prepararlo todo, otra vez. A la hora indicada salimos para la carrera, no podemos acceder a los aparcamientos y queda media hora para la salida. Al final conseguimos aparcar, baño, guardarropa, etc. Javier se va al cajón de salida y Fran se queda conmigo, animándome y ultimamos los detalles para los puntos de encuentro para geles y apoyo psicológico-logístico-afectivo. Llega el momento, estoy allí asustada, sola, intentando visualizarme entrando en meta y no me veo, solo tengo un frío interno, miedo y una sensación de “libertad” que no puedo explicar. Me sitúo entre los 9000 corredores que están allí y justo delante esta Manolo Heredía, un compañero del club Tri-Alandalus, que me anima y que con su compañía conseguí distraerme esos momentos previos a la salida. Y zas, la gente empieza a andar. Llego a la línea de salida pensando en salir corriendo pero en dirección contraria. Doy ese paso, sigo adelante y pienso que estoy allí y que daré lo mejor de mí misma pase lo que pase.

Comienzo tranquila, mirando a mí alrededor, no perdiendo detalle de lo que me rodea, de la gente, de sus caras y del entorno. Paso a paso soy consciente de donde estoy y de lo que estoy haciendo y ya por el km 4 empiezan a resbalar unas lágrimas por mis ojos que no entendí. Cuando ese momento acabó, comencé a escucharme y a rezar a partes iguales para poder aguantar los 42 km corriendo. Mentalizarme que tendría que disfrutarla al máximo, que sufriría y que tendría que aguantar el dolor. Van pasando los kilómetros y Fran está allí, en el kilómetro 9 esperándome con un gel, me cargo de energía al verlo y sigo mi camino no sin antes darle un beso enorme que provoca que las personas que están allí sonrían al vernos.

Los siguientes kilómetros pasan muy rápido, llego al 15 sin darme cuenta y pronto me encontraría otra vez con Fran, me daría otro gel para el km 20 y de allí se iría para el 26 donde me acompañaría hasta la meta. Llega el km 16, lo veo y me dice que Oscar y Eva van delante con Javier y me quedo de piedra, que detalle más bonito, son increíbles. La gente en Sevilla animando por todos los sitios, a cada paso hay gente animando, aplaudiendo, llamándote por tu nombre, gritando y mirándote con admiración. Sevilla tiene un color especial, confirmado.

Sigo km a km, mirando tiempo, frenándome para hacer la primera media en 2:10 y la segunda, pues a lo que saliera. Voy muy cómoda, con ganas de ir más rápido, fresca y tranquila, pero por un momento pienso en pasar la media maratón en menos de 2 horas, hago cálculos y me da tiempo pero no pensaba arriesgar en mi primer maratón, así que un poco de lucha interna por ponerme a tiempo de sub 4 horas. Voy pensando en mis cosas y de pronto siento que alguien me abraza por la cintura, antes de mirar ya sabía quien era. Fran estaba allí, cogiéndome de la cintura y corriendo a mi lado. No pensaba que pudiera llegar a ese punto, no era un punto de encuentro de geles y quizás no pudiera llegar pero allí estaba, corriendo a mi lado y preguntándome como estaba y si necesitaba algo. Sigo mi camino y al mirar al lado veo como un chico que iba al lado me dice: “es bonito eso”, le sonrío y le contesto que sí. Llega la línea de los 21 km y poco, mi garmin pone 2:01 pero el marcador pone 2:03. Pienso que voy muy bien, que puedo conseguir sub 4:30 ese día y me siento genial, podría cumplir mi objetivo si mi cuerpo respondía.

El 22, 23 y 24 no me gustaron, se hicieron pesados, sentía molestias en el estómago y estaba aburrida, pero puse el piloto automático, mirar tiempo, velocidad media, km recorridos y repaso de pisada, brazos en su sitio, cabeza alta, respiración correcta y vuelta a empezar. Noto que los dedos de mis manos se están hinchando, alzo los brazos para reducir la circulación en esa zona y en un ratito se pasa o dejo de sentirlos, ahora no lo recuerdo. Llega el 25 y comienzo a pensar que Fran está en el 26 esperándome y que me acompañaría hasta el final, el tramo más duro estaría con esa persona especial con la que quería disfrutar ese momento.

Lo veo desde lejos, allí esta con su camiseta de tirantillas y la mochila con geles, líquidos, kleenex e infinidad de cosas por si yo las necesitaba. Me alegre muchísimo al verlo, por muchos motivos, pero a nivel deportivo, saber que alguien estará contigo, que no vas sola en un momento tan duro es increíble. Se pone a mi lado y vamos a por el tramo final, riendo, disfrutando del momento y viendo toda esa gente aplaudiendo y animando.

Los km siguen pasando pero empiezan a ir más lentos, ya vas notando las piernas y preguntándote si a partir del 29 (distancia desconocida) mi cuerpo seguirá como hasta el momento o aparecerá el famoso muro. Los siguientes km los vas sintiendo uno a uno, las sensaciones, la energía que recorre tu cuerpo por ir consiguiendo poco a poco un sueño. Llega el 30, uffff, que número más bonito pero que miedo da. Seguimos corriendo, vamos hablando y riendo, pero me entra flato. Cambio la respiración, cambio los ritmos para distraer los músculos y no se vicien, zancadas más largas, más cortas, pisada más neutra, más pronadora, más supinadora, en definitiva, reducir la congestión muscular por repetición.

Llegamos a la plaza España, y la gente estaba como loca, música en vivo, gritos, aplausos, parecía como si fuésemos estrellas o ídolos juveniles. Fue un momento muy bonito pero la entrada y salida por el parque no me gustó mucho, me sentí fatigada por tanta aglomeración de gente en poco espacio. A partir del km 35 me voy acercando a los carteles de indicación de km y los voy tocando, en el 39 una de las voluntarias se aparta pensando que me la llevaba por delante porque me desvié bastante metros para hacerlo y no sé lo que se le pasaría por la cabeza a la pobre. Empiezo a sentirme rara, me molestan los cuádriceps, los pies pesados y empiezo a desvariar un poco, lo noto, como cuando bebes alcohol y te va entrando ese puntillo de ligera inconsciencia o aturdimiento pero en el que te das cuenta de todo.

Ya desde el km 32 íbamos viendo a gente parando a los lados y a otros andando. Los ignoro, no los veo ni quiero hacerlo, no quiero pensar ni en muros ni en mazos ni en nada que no sea terminar corriendo mi primer maratón. Así que adelante y a bromear un poco para distraerme.

Fran me anima todo el tiempo, me va dando los geles y su sonrisa es contagiosa. Me repite que lo estoy consiguiendo, que me ve muy bien, que mantenga el ritmo. Lo veo tan emocionado, tan contento por lo que estoy consiguiendo, que sé que lo conseguiré. No iba a defraudarme a mí misma y mucho menos a él que se estaba arriesgando a una lesión por acompañarme en lo más duro del maratón, el tramo final. El final se acerca, km a km veo que lo voy a conseguir, el reloj parece que se ha parado y que el tiempo no corre y que puedo conseguir una buena marca, conseguiría el sub 4:10 si seguía así.

Llegamos a los alrededores del estadio y nos vamos encontrando a corredores con la medalla colgada de sus cuellos y como voy de subidón digo que una de esas nos está esperando en un ratito. Algunos se ríen y otros que ni pueden gesticular, ni miran a esa loca diciendo tonterías. Desde el km 40 siento que voy adelantando zombies que van arrastrándose hasta llegar al final. La gente sigue aplaudiendo, animando y gritándonos a todos los que pasábamos por el embudo hasta la entrada del estadio.

De pronto el túnel oscuro, vamos unos pocos y empezamos todos a gritar como locos, yo la primera, aquella sensación es indescriptible. Piso la pista y tan solo quedan 300 metros para la meta. Durante algunos km estuvimos bromeando de entrar a meta esprintando y me pareció una locura no, lo siguiente, pero en ese momento, deje salir toda la energía que tenía contenida y empecé a esprintar. Estaba feliz, pletórica y no podía parar!!!.

Entramos juntos a meta, sintiendo una sensación indescriptible por terminar mi primer maratón y además hacerlo con esa persona especial que te hace sentir que puedes conseguirlo todo.

Mi conclusión sobre la experiencia es que hay que vivirla, tenerle respeto y entrenarla pero que no debemos tenerle miedo. Hay que disfrutar de lo que hacemos porque lo hacemos porque queremos, porque nos gusta correr, porque nos hace sentir libres, porque nos ayuda a mejorar tanto en la salud física como mental y que debemos hacer todo lo que hacemos, de corazón.

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Para finalizar, agradecer al club Primeguis por permitirme conocer a tantas personas de una calidad humana indescriptible, que te apoyan y te acompañan al fin del mundo si hiciera falta.

A mis compañeros Primeguis por su interés y apoyo, a los que me han animado y felicitado, que han vivido esta maratón minuto a minuto, y en particular a Juan Moreno por hacer un vídeo que ha significado mucho para mí y a Javier Martín “Miarma” por su amabilidad y compañerismo.

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Y que puedo decir de mi Litri, que es una persona excepcional, única y gracias a él los kms se hicieron cientos de metros, no miles. Que es impresionante ver su sonrisa, verlo esperarme y darme ánimos durante los 16 kms que me acompañó. Es muy bonito mirar a alguien y que su sonrisa te de fuerzas para seguir corriendo, sin su compañía y apoyo no sé si hubiera terminado la maratón de la misma forma.

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Como conclusión, veo que he acertado con mi estrategia, bastante diferente a la que suelen hacer los demás en la preparación de una maratón: menor número de entrenamientos, menos kilómetros de los que recomiendan, más días de descanso, comer mucho y mal la semana anterior (he aumentado 2 kg) y ser feliz sobre todas las cosas.

El resultado numérico de todo esto: 4 horas, 5 minutos y 23 segundos corriendo los 42.195 metros de la prueba.

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11 Respuestas a “Hace tiempo que tenía en mente correr un maratón…”

  1. hola me ha emocianado…. fueron 9000 historias… y cada una tiene su podium, para mi tambien fue mi primera maraton y me siento reflejado en muchas de tus situaciones pero con la diferencia que el muro lo tuve que pasar a las 7 de la mañana cuando cooriendo para llegar a la salida no vi un hierro que impacto en mi cabeza y me tiro al suelo… solo pense que no podia ser posible que por esto no pudiese correr, era de chiste tres meses preparandote y te golpeas la cabeza y se acaba todo ? me levante y segui corriendo 5 kilometros hasta la salida desde ese momento el nudo de mi garganta no me abandono hasta que no llege la la meta … a las 8.58 estaba en la ambulancia terminando con los puntos , salir disparado a buscar entre los 9000 a mi amigos del club( murgiverde de el ejido) no me dio tiempo a estar nervioso.. solo tenia un nudo en la garganta , queria empezar y terminar fuese como fuese… y no pude mas y tuve que llorar mientras corria porque lo estaba consigiendo . estaba corriendo en mi primera maraton e iba volando… ninguna molestia fisica ni cansansio durante toda la carrera .. solo buscaba estar cerca de mis amigos y tenerlos cerca para difrutar todo con ellos , sabia que podia bajar mi tiempo 20 minutos pero despues de todo lo que pase queria sentir cada minuto de la carrera…. y formar parte de esta historia… todo lo demas ya lo has vivido tu y felicidades¡¡¡¡

  2. Cuando me dijiste que corrías la Maratón de Sevilla, 2 meses antes que la que te estabas preparando (Madrid), recuerdo que te llamé de todo, y no precisamente cosas positivas.
    Pero con esto nos has enseñado varias cosas:
    1- Que me equivoqué en todo lo que te dije
    2- Que hay que entrenar una maratón por supuesto, pero que LA ILUSIÓN, vale muchísimo más.
    3- Que puedes hacer cualquier cosa que te propongas, aunque haya gente que piense que es una auténtica locura.
    4- Que tu mejora en estos últimos meses es increible.
    5- Que eres un ejemplo para el club
    Enhorabuena a Javier también por su gran maratón.
    Y a las liebres Litri, Oskar y Eva, siempre se agradece y sobre todo en una maratón-

  3. ¡¡¡ Enhorabuena, compi Maratoniana !!!. Como ya te he dicho en alguna ocasión, no me equivoqué cuando te puse el apodo de «Makinona».
    Preciosa crónica llena de emociones, de emotividad y sobretodo de vivencias.
    Gracias por tus lindas palabras, y siempre es para mí un verdadero placer volver a ser anfitrión de mis amigos Primeguistas en mi Sevilla de miarma. La pena es no haber podido tener más tiempo para disfrutar del encanto y de las calles de la ciudad.
    Muchos besos, y yo también lo pasé genial con ustedes

  4. Preciosa crónica tere.
    Cuando comentaste por whatssup que ibas a correr la maratón de Sevilla cuando inicialmente tenías planificado tu debut en Madrid pensé…. ¿Dónde va esta loca?
    Pero conocinedote, sabiendo lo concinezuda que eres con tus decisiones y lo firme que eres con tus entrenos no dudaba que la acabarías decentemente.
    Pero no ha sido así, has hecho una gran carrera, y no tengo mas que felicitarte y regañarte a la vez por despertar en mi las ganas e interés por también correr mi primera Maratón.
    Reitero mis felicitaciones. Pasar por esa línea de meta debe de ser una de esas satisfacciones que por mucho que se expliquen no se puede comparar con nada salvo con vivierlo en propias carnes.

    Me alegro mucho de tu éxito…. recuerda que..! AHORA tu ya entrenas así, y no compites!!!!! Cuando compites, vuelas!!!

  5. Que bonita la historia que has contado, y que importante es el apoyo psicológico. Enhorabuena, eres una crack!!

  6. Enhorabuena Tere por tu espiritu de superacion, de constancia y por conseguir aquello que te has propuesto. Ya tenemos una Primeguis maratoniana!!!!

  7. Enhorabuena guapa!!

    Yo no tenía duda de que lo conseguirías, has llegado a todas las metas que te has propuesto y siempre con buenos resultados. Eres disciplinada, responsable, valiente y tienes ese punto de locura que te hace 100% Primeguis. Eres un orgullo y un ejemplo para todos. Por si fuera poco, escribes bien, me ha ENCANTADO la crónica.

    Un abrazo muy, muy fuerte.

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