Media Mocothon de Málaga

Custo-Media-Maraton-Malaga-2014

Mi primera media Marathon. Más de 6 meses y casi 1000 kilómetros de preparación. Madrugando más los domingos que los días laborales para hacer «la tirada larga». Ver como tus tiempos pasan de los 6:30 el kilómetro a los 5:10 y tu trote pasa de cochinero a jabalino. Zapatillas nuevas, estrenando equipación «primeguis», gorrita especial anti rayos uva para proteger la calva, porque el hombre del tiempo ha dicho que el domingo en Málaga va a hacer más calor que en los toros…. Y seis días antes de la gran ocasión, me pillo una gripe. Tres años sin ponerme malo y tiene que ser ahora, maldita sea.

El miércoles anterior, entreno en Torremolinos con el Bandío y Pepe el valenciano: 10k a 5’00 el kilómetro. Buenas sensaciones pero aparecen los mocos y no las tengo todas conmigo. El resto de la semana, descanso, zumito de naranja con miel y flumil. El sábado por la tarde salgo a rodar 20 minutos para hacer unos progresivos, pero el pecho me arde y me es imposible respirar por la nariz, cuando llego a casa me pongo el termómetro y tengo casi 39 de fiebre. Pues nada, a bajar las expectativas. Nada de hacer menos de dos horas, vamos a acabarla y punto. Ya vendrán tiempos mejores, nunca mejor dicho. Me voy a la cama atiborrado de antitérmicos y a las 4 de la mañana me despiertan los nervios. Parece que no tengo fiebre y no me duele nada, bien. Me levanto, me visto y me siento al ordenador a hacer una lista de música cañera especial para la carrera. Desayuno tostadas con pavo y aceite y plátano y me bajo al portal que he quedado con mi vecino Javi, que también la corre, para irme con el. En el coche comentamos las sensaciones y le digo que no voy muy fino y que voy a tirar tranquilo para terminarla sin que me de un jamacuco.

Llegamos al Carpena. Allí hay más gente que en la guerra, hace una mañana preciosa de primavera. Los pajarillos cantan, las mariposas revolotean y huele…… a Reflex que tira patrás. Diviso a los Primeguis en lontananza, como pa no verlos, el verde lechuguita y el buen rollito destacan en mitad del empedrado. Risas, comentarios, menudeo de geles: «Te cambio uno de sabor a maracuyá por el tuyo de ginseng camboyano» «Hecho». Gente de otros pueblos que quiere hacerse fotos con nosotros. Husky que se echa a pecho una lata de Red Bull como si no hubiera un mañana. Y por fin llega el más deseado: el Presi en su retorno al asfalto, recien afeitado y pulcramente peinado con la raya al lado. En realidad parece que acaba de pelearse en un after, pero no rimaba. «Te vendo un chandal, que me lo he pedido de más» «¿Talla XL?» «Tu verás» «Hecho». No hay nada como la previa a una carrera para hacer tratos. Se acerca la hora, vamos a soltar las mochilas al guardarropa y se van haciendo grupitos por tiempos y nos vamos para la salida. Con tanta gente un poco más y salimos desde la chimenea de Mónica, pero nos metemos por una abertura entre las vallas que pone sub 2.00, estamos más apretados que en feria y en la lejanía diviso la banderola del pacemaker de sub 2 horas. Estoy rodeado de dorsales de la carrera de 5k, para mi que nos hemos venido demasiado para atrás.

A lo lejos se escucha la voz de Manolo Sarria a diciendo nosequé y la gente empieza aplaudir, pero allí no se mueve ni «el Tato». Parece que la carrera ha empezado y la muchedumbre se empieza a mover pero muy despacito, tan despacito que cuando pasamos el arco de salida, todavía vamos caminando. La cosa empieza a despejarse y yo a ponerme nervioso. Estoy rodeado de niños y señoras jaquetonas, que insulto, yo soy un runner, joder, yo no se correr despacio.

Entonces me empieza a hablar mi mente racional, la que tiene luces. «Estás malo, quedan 21 kilómetros por delante, ¿Vas a correr con cabeza y a no hacer ninguna locura?» Entonces mi otra mente, la que se pica hasta con las patinadoras cuando entreno en el paseo marítimo, contesta con un clásico de los noventa, cuando Chiquito de la Calzá era el fucking master of the universe y Manolo Sarria era el Linterna: «¡¡NORL!!». Así que empiezo a tirar palante y a esquivar gente. Me voy por la acera y no me como una farola de chiripa. Me siento como Paquito Fernandez Ochoa haciendo un eslalon. Parece que voy bien, tengo la nariz taponada pero puedo darle un poquito de caña a medida que se despeja la calle. Después del giro donde se retiran los de la carrera de 5k la cosa se pone mejor y puedo correr a un ritmo más o menos constante. La idea, como no, es coger a la liebre de sub 2 horas y pegarme a ella y tirar luego, si puedo. Voy por debajo de 5 min el kilómetro y paso por donde está Promesa con la cámara. «Hasta luego Lucas» Momento noventero again.

Por fin alcanzo a la liebre, me ha costado ocho kilómetros pero ya la tengo a la vista y parece que va rápido, las matemáticas dicen que para hacer 2 horas hay que ir a 5:41 el kilómetro, pero la liebre va a 5:20 y parece que con pocas intenciones de aflojar. Eso se llama: más cerca del 1:50 que de las dos horas. Bien, si soy capaz de aguantar el ritmo la cosa está hecha y por ahora voy de lujo. Llegamos al giro del Morlaco y sigo bien. Ya hemos hecho la mitad del trabajo. Pero llegando al Centro me empiezo a encontrar fatal, las pulsaciones me han subido a 180, se me cierra la garganta y no puedo casi respirar. Me da un ataque de tos y me tengo que echar a un lado para que no me atropellen. No puedo dejar de toser y de echar mocos. Se me acerca una señora mayor con un andador y un peinado muy raro que al final resulta ser un voluntario en bici y con casco que me pregunta si estoy bien, le digo que sí, pero que si tiene un termalgin me hace un rey. Me tengo que conformar con un botellín de agua. Intento echar a correr de nuevo pero imposible, en cuanto llevo 20 metros vuelve la tos y me tengo que volver a parar, así que decido echar a andar y me tomo un gel a ver si la cafeina me abre un poco las vias respiratorias y puedo seguir. Parece que el efecto placebo funciona y me encuentro un poco mejor así que echo a correr y cuando paso por la Catedral me encuentro a Oskar con la cámara que me saca una foto. Por cierto, me la debes, Wachi.

El resto de la carrera, bastante jodido, alternando trozos andando y trozos corriendo y recibiendo el ánimo de los Primeguis que me iban pasando, Susanita y Adela y alguno más que no recuerdo. Gracias a todos. El último tramo, eterno, conseguí hacer los dos últimos kilómetros sin parar y entrar en el estadio y en meta de forma medianamente honrosa. Veo a mi mujer y a los niños en la grada aplaudiendo y me dan el impulso que me faltaba. Entro en la meta casi muerto, me cuelgan la medalla y no me doy ni cuenta. En el cesped busco a los Primeguis, unos contentos, otros no tanto, pero todos con el fabuloso buen rollo que los caracteriza. Piques entre Chema y Miarma, el presi que llega to guapeao con su medalla al pecho y yo me despido para buscar a la family y a irnos a comer por ahí que nos lo hemos ganado. La elección, el Blockhouse, al carajo la pasta y los hidratos, me como un pitraco como la cabeza de un perro acompañado de dos jarras de cerveza y luego a la casa a echar la siesta, que las agujetas vendrán mañana.

Sensación agridulce. Mi mente racional, la de antes, me dice que debo estar contento, que he terminado mi primera media marathon, que hace siete meses era una piltrafa humana autocomplaciente subida a una báscula y con los pulmones quemados. Pero ¿estoy contento?. La otra mente, en su línea noventera contesta rápidamente: «NORL».

Besos a todos

Custo

4 Respuestas a “Media Mocothon de Málaga”

  1. Debes estar además de contento satisfecho contigo mismo y con lo que has conseguido. No es fácil correr una media maratón, aunque a veces nos dejamos llevar por lo que nos rodea, a nuestros amigos que hablan de tiradas largas y medias maratones como si fuera una carrerita de 5 km. Debemos volver a tenerle respeto a las medias maratones porque son pruebas duras y si no estas en tu mejor momento mientras la corres, se puede convertir en un infierno.

    Así, que debes estar muy orgulloso del cambio que has tenido, de lo que estas consiguiendo y de lo que vas a conseguir en el futuro.

    Enhorabuena!

    Y por cierto, la cafeína es broncodilatadora, así que ayuda a respirar mejor. 😉

  2. Enhorabuena, Custo, por tu pedazo de carrera. Así empezamos todos, y como bien dice «Makinona Tere» no hay que perderle el respeto a las medias maratones. Y yo añadiría, a ninguna carrera por corta que ésta sea.
    Debes estar super orgulloso de lo conseguido.
    ¡¡¡ Felicidades, crack !!!

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