Crónica Maratón de Madrid 2014 por Tere

¿Qué puedo decir? Que me siento una privilegiada de haber podido correr 2 maratones en dos meses y no lesionarme. De haberlas disfrutado a tope y de descubrir que es la distancia que me gusta, la única que no se me queda corta y la única en la que mi mente vuela de forma diferente a todo lo demás. En la que llevo un ritmo cómodo, tranquilo y sin presiones. Da tiempo a todo: reir, llorar, sufrir, disfrutar, tener sed, hambre, frío, calor y todo ello en la misma carrera.
Correr en Madrid ha sido una experiencia increible, las avenidas tan amplías, la cantidad tan enorme de personas corriendo al mismo tiempo, el recorrido espectacular viendo continuamente puntos clave e importantes de la capital de España, la gente animando y la compañía con la que he compartido ese momento tan intenso hacen que haya sido inolvidable.
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Alguien preguntó un día que era lo que preferíamos, correr 10 maratones o sólo 1 y hacer una marca envidiable. Yo lo tengo muy claro, 10 maratones. Las marcas no me gustan, sobre todo las del alma, así que aunque quiera progresar y mejorar, esas 4 horas en las que estoy corriendo sin descansar, mirando el garmin sin mirarlo, porque al momento lo tengo que volver a mirar porque no recuerdo que ponía, esas cuatro horas en las que no estoy segura de que mis piernas no fallen, son cuatro horas únicas, mías, que me ayudan a conocerme mejor, a respetarme aún más, a descubrir mis límites mentales y los de mi cuerpo.
Esta vez he sufrido de una forma diferente, mi cuerpo no estaba como debía estar, notaba que me costaba acelerar, me sentía más pesada y tenía mucho miedo de no poder terminarla porque tan solo 3 días antes la fisio me dijo que tenía los soleos muy cargados y que tuviera cuidado. Así que el sábado con un bultito en la pierna me temía lo peor, que la pierna me hiciera zas y no me dejara continuar, pero no, parece ser que lo que necesitaba era correr, porque a pesar de las agujetas que tengo dos días después, no tengo ningún síntoma que me preocupe.
Es difícil escribir sobre algo que te afecta tanto y que no salgan los sentimientos, los miedos y las alegrias por lo que has realizado y hacer una crónica me esta resultando mas difícil que otras veces.
Madrid era y ha sido mi maratón. Sevilla apareció de repente, fue maravillosa y mi primera maratón pero no fue planificada con tanto tiempo como esta, ni fue un objetivo buscado. Creo que las cosas ocurren por algo, pero que también hay que buscarlas si son cosas que quieres vivir y sentir.
Los días previos han sido duros, estaba muy nerviosa y tensa, fruto del respeto que le tenía a la prueba y a las pocas posibilidades de realizarla disfrutándola. Pero fue justo en el instante que pise la línea de salida que todo se esfumó; las molestias, los nervios, la tensión, todo desapareció y sentí una paz que no puedo describir, una sensación de placer interno, de crecimiento espiritual, de expectación. Sabía que ese era mi momento de disfrute total, de una soledad relativa muy especial y que tan solo duraría 4 horas. De hecho, en el kilómetro 30, me dio pena y se me saltaron unas lagrimillas porque tan solo quedaría una hora para terminar, pensé que si eso no era masoquismo, estaba muy cerca.
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Los primeros kilómetros fueron de sorpresa y mosqueo, de ver tanta gente, sortear los que van más despacio y evitar que te empujen o tropezar con alguien. Apenas podía mirar a mi alrededor, ibamos los del maratón y los de la media juntos, así que aquello era una locura. Esos primeros 13 kilómetros lo pasé mal porque según perfil a partir del km 6 era de bajada y me encontré bajadas y subidas contínuas, aglomeración de gente que se cruzaban, otros que se paraban, así que fueron los más duros para mí. Al separarnos todo fue mejor, el ambiente cambió, mas espacio para correr pero continuaban las diferencias en el perfil y no podía arriesgar a correr a la velocidad prevista porque girabas una calle de bajada y de pronto encontrabas una avenida de subida no estando prevista. Llego a la media maratón con un tiempo por encima del previsto, así que decido no arriesgar y disfrutar a tope a ese ritmo que me sentía muy cómoda y lo mantengo.
Pasan los kilómetros y al igual que en Sevilla en el km 22 me siento regular, empiezo a sentir molestias, me aburro un poco, pero me digo lo mismo: “ ya has hecho medio maratón y aún sigues fresca”, me animo y me concentro en las vistas, en la música, en las sensaciones que van en aumento a cada kilómetro que hago. Pasan los kms y llegamos a la Casa de Campo, voy adelantando porque es cuesta y hay gente andando. Los 5 km pasan rápido, y más al ver a un corredor empujando una silla de ruedas con una persona que pesaba más que el corredor. Los saludo y les pregunto como lo llevan. Me pareció increible y algo espectacular, esas cosas se hacen por amor, por cariño y nos demuestran a los demás la fortaleza que tienen algunas personas. Empujar una silla de ruedas con una persona de mas de 100 kilos durante los 42 km de Madrid tiene mucho mérito.
Me preparo para lo que viene, los kilómetros de subida hasta la meta, pero no esperaba la cuesta del 34 donde por fin veo a Eva al llegar arriba, menos mal, no la ví ni a ella ni a Bea en el 20 y me sentí muy sola durante bastante rato.
Los kilómetros van pasando mas lentamente, la gente empieza a pararse e ir andando, pero los espectadores animan mucho, sobre todo a las chicas. No me había dado cuenta de cuanta gente me conoce en Madrid, jajaja. Llego a calle Goya, cuesta arriba con 38 km en los pies y no lo noté, mi cabeza estaba ya en modo Berserker. Subidón total, pasando a gente, en subida adelantando, riendo y saludando a todo el que me llamaba por mi nombre. Pero el momento apoteósico de toda la carrera fue entrar al Retiro, ver a lo lejos la meta y saber que otra vez había terminado un maratón en poco mas de 4 horas.
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Ese momento de cruzar la meta, en el que te ponen la medalla es único. Sigues como el ganado en fila por el camino establecido, te van dando tu bolsita con fruta, bizcocho, etc., pero lo único que quieres es estirar y hablar con alguien especial. No hay sitio, sigues andando y andando, mirando alrededor por si ves a alguien conocido, sobre todo quería ver a Manu y a Pedro para darles un abrazo y saber como les había ido. A Eva la ví en la entrada al Retiro, así que sabía que no estaría por allí. Veo un poco de hierba y un espacio para estirar, allí voy pero no me puedo agachar, noto por segundos todo el cansancio y el esfuerzo realizado, así que estiro y siento como en un ratito sere una alcayata. Al poco rato aparecen Pedro y Eva, me da mucha alegría verlos, aquello había terminado ya.
Es una sensación agridulce, Pedro había tenido que andar los últimos 4 kilómetros y Eva no había podido ni correr la carrera, así que me sentí un poco mal por ellos, hubiera sido tremendo que los 4 hubiéramos sentido aquella sensación de plenitud y alegría. Ambos daran un campanazo cuando corran su próximo maratón, son dos bestias del running.
Ya en casa, recuerdo aquellos días en los que no estaba muy bien de salud, en los que jamás, repito, jamás hubiera imaginado que hubiera podido correr una media maratón. No digo ya un maratón, que eso era cosa de extraterrestres. Y hoy me encuentro con 2 maratones, que he corrido, disfrutado y con la mente en el siguiente.
Gracias a Eva, Pedro y Manu por compartir conmigo esos días de nervios, tensión e impaciencia y por los wasap de ánimo que hemos mantenido durante estos meses. Sois únicos.
Gracias a todos los Primeguis que estuvieron pendientes de nosotros, de nuestros resultados y que se preocuparon cuando no salian los resultados. Los que me animaron los días antes y me desearon suerte de corazón.
Gracias a Fran (Litri) por aguantar mis nervios los días previos, apoyarme en todo momento y hacer de coach psicológico para creerme que podría hacerlo.

Por cierto, ¿Quién se viene a Valencia?

7 Respuestas a “Crónica Maratón de Madrid 2014 por Tere”

  1. Enhorabuena Tere por tu nueva victoria personal. Explicas magníficamente lo que significa una maratón para la mayoría de los que la hemos corrido: un espacio de tiempo único para nosotros, donde se viven sensaciones y emociones contradictorias acentuadas por poner a prueba nuestra resistencia física y mental.
    Perosnalmente me encanta la fase psicológica a partir del km 30. Ese tira y afloja entre tu mente y tu físico maltrecho.
    Incluso la pena de que se acabe la prueba (a mí me pasó en el 40) a pesar de ir al límite.
    ¿Cúando es Valencia? Jejeje

  2. Enhorabuena Tere! gran crónica de sensaciones! Lástima que por unos minutillos no nos invitas a las palmeras de chocolate 😛

  3. Super Tere!! Pedazo de crónica, me ha encantado como describes esas emociones y sensaciones, eres muy muy grande y una auténtica campeona. Fue un verdadero placer compartir ese viaje y esa carrera contigo, y por supuesto q repetiremos en Valencia!! Un beso guapetona!!

  4. Enhorabuena Tere! Coincido contigo en todo lo que dices, y aunque cuesten expresar los sentimientos, lo has hecho de manera magistral en tu crónica. Por textos como el tuyo, hay bloggeros que cobran….

  5. Hola Tere, no te conozco de nada, pero por casualidad estaba leyendo un artículo de un compañero tuyo de la 101 de Ronda y me he encontrado contigo. Soy un corredor del club Runnáticos y corrí también la maratón de Madrid, pero al ver que pones que vas a Valencia me he sorprendido porqué yo también voy a la maratón de Valencia, así que allí nos veremos. Suerte!!

  6. Jajajajajajaja, Makinona, eres la leche. Me has hecho reír y emocionarme con tus comentarios, y porque además me he sentido muy identificado con las sensaciones que has vivido y como lo cuentas.
    Gracias por compartir con nosotros tus vivencias
    Joder, 2 Maratones en un año y pensando en la tercera. Que sepas que no me sorprendes en absoluto.
    Y estoy totalmente de acuerdo contigo que ha sido una pena lo de Pedro y lo de Evita, pero hay más Maratones esperándolos.
    Por cierto, no sé si te lo he dicho antes, pero ¡¡¡ ERES UNA MAKINONA, miarma !!!

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