La semana pasada volvimos a ponernos un dorsal, por fin. Fue en Sierra Nevada un escenario de lo más bonito que se puede ver en nuestra Andalucía (me siento como tal). Yo la calificaría como la ultra de la ilusion, de las sonrisas, del gusanillo, de la esperanza, del reencuentro, del sentimiento, del disfrute….

Ha sido mucho tiempo esperando y ha merecido la pena. La carrera en cuanto a organizacion….rozando la perfección (menuda papeleta tenían) en cuanto a lo personal….según lo esperado, cómoda hasta Pinos Genil y después…. ¡Ale! ¡Ahí lo tienes! La zona nueva: un acierto. El barranco de las víboras, las “cetas”, el asfalto ¿y para acabar? Pues un paseíto de 1km por la nieve, en fin, todo un acierto.

Volveremos a por la ultra.