Primeguis de Leyenda: Alfonso Escudero (Kumio)

Recuerdo mis años como Primeguis con un gran cariño. Un pequeño tesoro.

Yo venia de vivir unos años en Las Palmas, ya como runner en activo y habiendo corrido alguna pequeña carrerita fuera de mi tierra. De modo que cuando regresé ya habia descubierto Primeguis en las redes y me pareció increible, un club para gente que no corria del otro mundo pero que flipaba con lo que hacia y el reto que significaba?? Ese era mi club! Y efectivamente, descubrí una pequeña familia que acogia al que quisiera compartir unos kilometros de charla y buen rollo, allí estaban Diego, Jesus (Promesa), Mami, Susje, Correcaminos y David Laguna tantos otros…

En el Rincón pronto formamos un grupito pequeño pero compacto donde siempre procurabamos entrenar juntos y ayudarnos los unos a los otros a lograr nuestros objetivos. Recuerdo especialmente una Media Maratón de Malaga donde mi amigo Salvador Moreno (Braini) me acompañó toda la carrera a 5’30» creo recordar, pero cuando faltaban un par de kilometros me falló la cabeza y eché a andar, solo él pudo arrancar ese minimo de fuerza que me hizo acabar la carrera corriendo y feliz de no haberme dado por vencido.

Entre todos diseñamos la 1ª Liga Primeguis que estaba pensada mas fomentando la participación que la competición y nos devanamos los sesos para que así fuera, así que como Primeguis participamos en ese año en todas las carreras que se nos ponian a tiro, fué donde muchos descubrimos las pequeñas carreras de los pueblos, los cross, las carreras de navidad…

Pero nunca fuí un corredor de carreras, que siempre me ponian la presión justa en las piernas para romperme antes de empezar. Compartí entrenos inolvidables para objetivos ajenos y eso era lo que más me llenaba.

Luego llegaron las carreras por montaña y el minimalismo, allí me sentí en mi medio. Calzando mis huaraches recorrí distancias y desniveles que jamas hubiera soñado, pero siempre arropado por compañeros del club, fueron Correcaminos y Susje en mis inicios, y luego Tito y Luis con los que compartí grandes entrenos para los 101 (los de Tito) y alguna subida a la Maroma que algún dia me gustaria repetir.

Y esos fueron mis ultimos dias en el club, me costó pero poco a poco me fuí convenciendo de que mis rodillas me lo terminarian haciendo pagar y cambié la montaña por el mar.

Aun sigo a los Primeguis en sus andanzas con un toque de añoranza y sana envidia, y quien sabe si algún dia volveré, por que quien corre durante tantos años sabe bien lo que vale ese deporte y que transmite pureza como casi ningun otro.

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