Crónica de la XIV Carrera de Casabermeja por Luis Martínez

Tras dos años padeciendo una fascia plantar calcificada, meses de rehabilitación siguiendo fielmente las indicaciones de mi fisioterapeuta y mi podóloga y un plan de entrenamiento que he seguido de manera estricta, hoy era el día de volver a correr. Y qué mejor carrera que la Subida a la Ermita de Casabermeja. 
Recuerdo que Mami me dijo una vez que esta carrera era «muy Primeguis» y que debemos estar en ella. Además, es un pueblo con buenos amigos y una carrera a la que le tengo mucho cariño por cómo miman a los participantes. Y allí me presenté. 


A pesar de ser una carrera corta, con pocos participantes (eso sí, con buen nivel), el ambiente era estupendo. Allí coincidí con Yolanda y Jose y otras caras conocidas. Ya estaba mentalizado de que debía correr de otra manera, sin locuras, para no recaer en mi lesión y estaba dispuesto a disfrutar la carrera al máximo. 
Salimos en tandas de 20 corredores. Desde el principio intenté mantener un ritmo pausado, conocedor del duro final en una carrera tan intensa (al menos para mi). Sin embargo, noté cómo, con ritmo alegre, me sentía bien y lo mantuve durante la mayor parte de la carrera. Mi objetivo era probarme, aprovechar la sensación de volver a correr. Este año he echado en falta durante el recorrido el apoyo del pueblo, que anteriormente siempre se había volcado. Pero, es que este último año nos ha hecho cambiar muchas cosas, espero que poco a poco vayamos recuperándolas.


Justo al pasar la iglesia, un despiste de los voluntarios hizo que tomase una ruta equivocada durante unos 150 o 200 metros (dichosas cuestecitas de Casabermeja) hasta que un señor me dijo que por ahí no era y me tuve que lanzar cuesta abajo a recuperar el trecho (y el tiempo) perdido, no sin soltarle una sonora queja a los voluntarios (no les falté al respeto eso sí, ¡pero vaya cabreo que llevaba!). 


Después la cuesta final. ¿Dije que no había mucho apoyo de la gente del pueblo? Pues se compensó con los corredores que ya habían finalizado, apoyando a los que íbamos algo más rezagados. Es una sensación maravillosa.


Medalla, mascarilla, avituallamiento de fruta, gel, agua e isotónica al final. Tan bien como siempre. Para un corredor, un gustazo. Si a esto se le une una buena camiseta y que, en los 6 km previos a la meta, hubo tres avituallamientos de agua, creo que otras carreras más importantes deberían tomar nota de esta modesta prueba… Una joya fija en mi calendario.


Lo cierto es que he disfrutado mucho y espero coincidir con otros Primeguis en la próxima carrera. A partir de ahora, a seguir disfrutando.


¡Vamoooos!


Luis Martínez

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